lunes, 26 de diciembre de 2011

La Gañenía

Lo habíamos visto en un par de ocasiones, de camino a la zona de Aguamansa. Estaba cerrado, y con un cartel que anunciaba la apertura para el 18 de Octubre. No ponía si por reformas o por vacaciones. Nos gustó el aspecto exterior, donde se adivinaba una casa entre amplios jardines, que contrastaba con las construcciones que la rodeaban. Tiempo después lo recordamos, y allí que nos fuimos.

Efectivamente, cruzando la puerta parece que estemos en un sitio apartado, en una especie de casa rural situada en un lugar recoleto, cuando en realidad estamos a pie de carretera rodeados de viviendas. Es una casa grande, con varios salones habilitados como comedores, y donde eché en falta alguna zona con mesas al aire libre, entre tanto verde. En ése momento no había. El interior es muy acogedor, estilo rústico por supuesto, con mucha madera, laja vista en las blancas paredes, y bancos sin respaldo en las mesas. Al terminar la rampa de la entrada hay un comedor grande, que da paso a otro en una zona más privada, ideal para grupos. De hecho, estaba acondicionada para alguna celebración ése día. A un lado, cerca de la cocina, en una zona más pequeña, unas pocas mesas más, que fué donde nos sentamos nosotros. El sitio era muy tranquilo, tanto cuando llegamos nosotros, que no había casi nadie, como en el transcurso de la sobremesa, que rozó un lleno espectacular, teniendo en cuenta que llevaban poco tiempo abiertos. Clientela fiel, buena fama, o ambas cosas.

En su carta encontramos, entre otras cosas, Ensaladilla, Tomates aliñados con queso, o unas ensaladas con una pinta extraordinaria. De entrantes calientes, Croquetas, Champiñones empanados, Revueltos varios, Garbanzas o Huevos "a la Gañenía". De carne, Solomillos, brochetas, Costillas fritas, Pollo o pinchos morunos. Y de productos del mar, Chopitos, calamares rebozados o mejillones a la plancha. Cuando fuimos, me comentaron que, aprovechando la reapertura, estaban modificando la carta, con lo que es probable que, en éste tiempo que ha pasado, encuentren cambios con lo aquí comentado. El servicio, un poquillo apurados cuando la cosa se puso dura, pero en general fue bueno. Y también estuvo bueno lo que probamos nosotros, en especial el solomillo con salsa de champiñones. El solomillo estaba muy tierno, y la salsa, espectacular. Un gran plato, con el único reparo que, aunque suene repetitivo, tengo siempre a que la carne vaya oculta bajo la salsa. Aún así, muy bueno. Pedimos también unos montaditos de batata y bacalao, un platito de queso asado con mojo, un rico Escaldón, coronado con tomatito picado, y una Ropa vieja que estaba muy sabrosa. De postre, unas fresas con nata, y un flan de piña. De beber, una cuarta de vino, unos cinco refrescos y una botella de agua. Rematamos con unos cafés. Comimos bien, en un sitio muy acogedor y tranquilo, por poco más de cuarenta euros. Que les vaya bien en la nueva andadura, Y aprovecho para desearles a todos desde aquí, una feliz Nochevieja, y lo mejor para el próximo año.
Dirección: Camino Polo 60, (LA OROTAVA)
Teléfono: 922-323 812

sábado, 17 de diciembre de 2011

El Molino


Andábamos por Arafo-Candelaria, y nos dimos un garbeo por la zona del Malpaís de Candelaria, zona en la que no había estado antes, en busca de algún sitio interesante donde picotear. En el recorrido que hicimos, y referido a de lo que se habla en éste blog, la verdad es que el panorama era descorazonador. Se ve que la crisis ha pegado fuerte por aquí. Sitios con muy buena estampa exterior, cerrados a cal y canto, otros con pinta de cerrar a no mucho tardar, otros abiertos pero con comedores desiertos, que daba cosa entrar en ellos, y alguno más o menos concurrido, que no nos acabaron de gustar.

El recorrido nos llevó hasta éste restaurante, donde ya había estado en dos ocasiones sin lograr entrar, ya que la cola de gente esperando por mesa superaba mi paciencia. Aquí el contraste era evidente: Muchos coches aparcados fuera, y sin llegar a ser como las veces anteriores (que por aquí también hay crisis), seguía lleno. Aunque el sitio no es excesivamente grande, si está bien aprovechado, con bastantes mesas, y todas llenas: en la terraza exterior bajo los toldos, junto a la barra de la entrada, en un cuarto contiguo, donde había una mesa grande, en alguna celebración, y en el comedor principal, situado en la parte trasera, en la terraza cubierta. En la entrada, en la pequeña zona de la barra donde esperábamos por mesa, el ambiente era un poco ruidoso, y el trajín de los camareros recorriendo las diferentes estancias, hacía presagiar que dentro, el comedor sería una olla a presión. Como no había sino una mesa esperando delante de nosotros, y la hora ya apremiaba, decidimos quedarnos.

Nada que ver. Me sorprendió que, a pesar de que el comedor estaba lleno, el ambiente que se respiraba era de tranquilidad. No había barullo, sólo el lógico ir y venir de los camareros, que, como comprobé después, dan muy buen servicio. Aunque no es muy grande, y hay bastantes mesas, gracias a los grandes ventanales que conforman media pared de la terraza cubierta, entra mucha luz y le confiere al sitio mayor amplitud de la que tiene. Ventanales que también nos permiten observar, (a lo lejos, ya que junto a las ventanas lo que se ve es el otro aparcamiento) una panorámica de la zona.

Segunda sorpresa agradable. Lo tenía por un sitio de carne y poco más (esas impresiones que uno se lleva al primer vistazo, y ya se ve con qué nivel de acierto), y encuentro una carta muy amplia y variada. Tiene carne a la parrilla, si: Pollo, Cerdo, Ternera o Novillo. Y costillas con papas o carne de cabra. Pero también productos del mar, como Abadejo, Atún, Bacalao, Chocos o Pulpo. Para un buen picoteo, encontrarán, entre otras cosas, unos Montaditos de batata con bacalao, unas Berenjenas rebozadas, Churros de pescado o Pimientos de Padrón. De cuchara, Garbanzas, y la Sopa o Potaje del día. Por supuesto, también ensaladas varias, destacando la de salmón.

Y, entrando en lo que pedimos nosotros, encontramos un estupendo y fresco Gazpacho, que hacía tiempo que no probaba, y una ensaladilla. De platos calientes, pedimos también media ración de croquetitas caseras muy ricas, otra media de carne con papas, con la carne muy tierna y la salsa sabrosa, como estaban también las potas en salsa. ¡Que ricas!, acompañadas de papas y batatas arrugadas. Terminamos con un bistec de cerdo con papas fritas, que no desmerecía a los platos anteriores. Acompañamos con unos panes de ajo, además del pan normal. De postre pedimos una tarta de tres chocolates y una de Tiramisú. También la tenían de Papaya, además de mousses, quesillo o helados. De beber, una cuarta de vino, 6 refrescos y agua. Con dos cafés, la cuenta fue de poco más de 48 euros. Comimos estupendamente, nos atendieron muy bien, en un sitio sorprendentemente tranquilo para las expectativas que teníamos, y no está mal el precio. Ahora entiendo que se llene siempre.

Dirección: Carretera provincial 13, Km. 22. CANDELARIA
Teléfono: 922-506 231

sábado, 10 de diciembre de 2011

Guachinche 3 Dragos

Hoy no se habla de otra cosa. Ya tenemos encima el clásico. ¿Que pasará, que misterio habrá?. ¿Tendremos fin de ciclo? ¿Otro dedo en el ojo? ¿Podremos por fin ganar en Liga a Guardiola? ¿Nos volverán a pintar la cara?. ¡Que nervios ya!. Por seguir con el lenguaje futbolístico, este mes ha sido como un portero malo: un no parar de visitar sitios. Estoy priorizando los comentarios sobre los de nueva apertura, sobre todo si me han gustado, para ayudar en lo poco que pueda con este blog a que se den a conocer.

Es el caso de éste Guachinche. Al pasar por la zona, cuando fuí hace un par de semanas al Restaurante Casa Millo, vi un cartel que ponía "Próxima apertura". Está en Guamasa, como digo, en la misma carretera general, cerca del conocido Bar "El Bunker", donde mucha gente acostumbra a ir a tomarse la copita o el café después de comer. Pasé de nuevo el pasado Sábado a ver si habían abierto, y efectivamente así era. No ví el local, pero si a una persona que deambulaba, como Villa u Özil últimamente por el campo, por el aparcamiento de tierra que hay junto al letrero. Móvil en ristre, le comentaba apurado a su interlocutor que se había quedado sin existencias, de tanta gente que tenía. Cuando terminó de hablar le preguntamos, y Vidal, que así se llama, nos comentó que habían inaugurado el Jueves, y que no esperaban tanta gente, pero se les había puesto el Guachinche como va a estar hoy el Bernabéu, y se había quedado sin nada para ofrecer por la noche. Pensamos " se tiene que comer bien. Mañana venimos tempranito por si acaso".

Así lo hicimos. Llegamos tan temprano que aún no habían terminado de montar las mesas. El local no se ve porque no está lindando con la carretera general. Una vez en el aparcamiento, un pequeño caminito de grava nos lleva a la puerta del salón, que han habilitado como guachinche, obra y decoración realizada por los propios dueños, según me comentaron, y para mi gusto, les quedó bien bonito y acogedor. Hay una decena de mesas de diferentes tamaños, una pequeña barra, y la cocina junto a ella. Fuera, en el patio, había la barbacoa que ven en la foto, que no se usó ese día. Ese patio se convierte en zona esparcimiento y de juegos cuando se juntan los críos.

El Domingo no pudo cocinar todo lo que habitualmente me comentó que preparaban. No me acuerdo de todo, pero creo que había Garbanzas, Pulpo, Carne fiesta, Queso fresco, Escaldón, además de lo que pedimos nosotros: Una estupenda Fabada, Queso ahumado asado con dos mojos, un plato de Carne con papas que estaba muy rico. Se disculpó después porque la carne estuviera dura, aunque yo sinceramente no la encontré así. Sin ser de las que se deshace de tierna, estaba buena, y la salsa, superior. Pero es buena señal que se preocupe por como quedan los platos. Ese es otro punto que no deben perder, las ganas de agradar, y poner buena cara pese a los contratiempos que se presenten. Aquello se fue llenando una vez más, y aún con el lógico jaleo que se fue montando, allí fueron sacando los platos con solvencia, controlando el tempo, como hace mi admirado Xavi Hernández, para mí el mejor jugador nacional que he visto, al que el único pero que le pongo es que juegue en el Barça. Estaba hablando de la comida. Le siguió un buen plato de Bacalao encebollado con papas guisadas, y terminamos con un tremendo plato de bichillo con papas fritas, buenísimo, que me recordó a Cristiano Ronaldo, y no por el nombre, sino porque nos costó 13 euros el plato, pero a fé que los valía. Ya satisfechos, pedimos postre, pero de momento no preparan postre ni café. Para lo poco que llevaban abierto cuando fuí (4 días), lo están haciendo bastante bien, aunque siempre un postrecito después de comer se agradece. Todo se andará. Bebimos una cuartita de vino y unos seis refrescos. Y no es caro, teniendo en cuenta el bichillo y el bacalao, comimos bien por poco mas de 42 euros. Les deseo muchos éxitos al equipo del Guachinche. Y para terminar hablando del clásico que ya llega, los típicos tópicos. Que se vea un buen partido, que no haya lesionados ni incidentes, y que Dios reparta suerte.... entre los jugadores del Madrid.

Dirección: Carretera General del Norte, 15. GUAMASA (La Laguna).
Teléfono: 629-816 945

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Parral (Casa Lola)

El pasado día 11 finalizó la Ruta de la tapa de Güimar, dedicada éste año, y por tanto, ingrediente obligatorio de las tapas del concurso, a la Batata. Esta fórmula de las Rutas de la tapa han brotado como hongos por toda la isla, señal de que gusta a todos, y de que debe ser rentable para los negocios de un modo u otro. Por eso aprovecho para dejar aquí un comentario sobre el tema.

Recuerdo a las primeras que fuí, en las que creo que bebida y tapa costaban menos de dos euros. Uno entraba a probar una tapa, y te la enseñaban orgullosos, te la explicaban, y allí se notaba un barullo de gente tapeando que daba gusto. Por lo que he podido ver, con el paso del tiempo, ésta alegría ha sido inversamente proporcional a los precios.

A medida que se ha ido incrementando el precio, (he visto anunciada alguna por 4€), se han ido introduciendo cambios en su desarrollo, cambios justificables para adaptarlas a la necesidad de negocio del local, pero que creo restan posibilidades a los clientes, como establecer unos horarios donde se sirven, o delimitar zonas en el local donde se pueden tomar. Como digo, aunque no los comparta, son cambios entendibles en la operativa. No es eso lo que me preocupa, sino el ánimo con que afrontan algunos negocios participar en éstos eventos: De alguno he salido con la impresión de que no les interesa participar, y que lo hacen por aparecer en el folleto, e intentan cubrir el expediente sin muchas ganas. En casos extremos, he visto poner casi cara de desagrado cuando ven que lo que pides es la tapa, o directamente no hacerlas (o decir que no les queda, que viene a ser lo mismo). Afortunadamente son (aún) gotas aisladas en el mar de rutas que pueblan la isla, pero si es cierto que noto que ésa chispa inicial se va difuminando. Por éso lo comento aquí, con ánimo constructivo, y pido a los participantes de próximas rutas un poquito de por favor, que no dejen que se desvirtúe esta buena idea (y buena inversión publicitaria, en mi opinión). Por cierto, que yo me haya enterado, ahora las más próximas son en Granadilla - ver aquí -, en la isla baja - ver aquí -, y en Los Realejos - ver aquí -. Esta "breve" reflexión tiene un botón más de muestra en éste post de hoy.

Aunque no vaya a las rutas, aprovecho los "rutómetros" que publican para ver direcciones y conocer sitios nuevos. Nos gustó este, y llamé para ver que platos preparaban. Ya al comentarle lo de que lo había visto en el folleto, nos advirtió de que ése día no era el más indicado para lo de la tapa, ya que esperaba un par de mesas grandes. Como mi interés no era la tapa, sino lo demás, allí nos fuimos.

Es fácil llegar, aunque no está en una calle principal. Al entrar sorprende gratamente que no es el sitio pequeño que aparenta cuando se ve desde la calle. Está en los bajos de una casa, pero con mucha iluminación natural, que apreciamos ya al bajar la rampa de la entrada, adornada con plantas y con un techo de cañizo que deja pasar mucha luz exterior. En las diferentes zonas predomina estilo rústico de casa rural, donde se observa, junto a las mesas del comedor, una encimera (o "poyo" que decimos aquí) de cocina con su fregadero y sus utensilios, o sus mesas con bancos sin respaldo, combinado con unos "sillones" de hormigón con cojines del pequeño comedor junto a la barra. Se respiraba bastante tranquilidad a pesar de que se fué llenando.

El sitio es bastante conocido en la zona, y bastantes reconocidos sus pollos asados. Además, preparan, entre otras cosas, Ensaladas, Chocos asados, Bacalao encebollado, Bistec o Chuleta de cerdo, Costillas o queso de la zona. Como decía, un sitio tranquilo, y con un buen servicio inicial, que se iba diluyendo a medida que venían más mesas. Sin llegar a ser desesperante, si que había que armarse de paciencia para la espera. Menos mal que el ambiente se prestaba a la charla, y los platos que iban cayendo estaban bastante buenos. Como el Escaldón, o las Croquetas, muy ricas a pesar del aspecto. También nos gustaron las Garbanzas, y, lo mejor, el Conejo en salmorejo, con una salsa espesita y muy sabrosa. En los postres es donde bajó un poco el nivel: la tarta casera no entraba mucho por la vista, pero estaba buena. El mousse de limón, que ya nos advirtió al traerlo que no les había espesado lo suficiente, efectivamente, parecía más un batido que un mousse, pero como batido sabía bien. Para beber, una cuarta de vino, seis refrescos y agua. Comimos bien, bastante bien diría yo, en un sitio agradable, y la atención fué amable, pese a la tardanza comentada. Sin embargo salimos con esa sensación de no estar satisfechos del todo. Y de la tapa nos olvidamos. Literalmente y en pretérito perfecto simple. La habíamos pedido, pero se olvidaron de servirla, y nosotros de reclamarla. Cuando nos acordamos, estábamos ya pagando la factura, de poco más de 43€. No era la razón de la visita, pero, una vez allí nos hubiera gustado probarla.

Dirección: Calle La Amistad, 65. La Hoya (GÜIMAR)
Teléfono: 922-511 667

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Bodegón Nuevo Paso

¿Quiere comer bien, y luego amenizarle la comida a los clientes con su voz, "cristalino torrente cual cascada"?. ¿O comer bien, y luego intentar entonar una canción, a riesgo de atormentarle los oídos y chafarle la comida a los demás?. Si quiere comer cantando (o cantar comiendo. Y hasta sin cantar) acérquese a éste Bodegón, situado en Santa Úrsula, a pocos metros de la subida del Ayuntamiento. Un establecimiento con más de 40 años de vida, al timón del cual está, desde hace unos tres años, el hijo del fundador. A la comida canaria clásica que servía el restaurante, le ha añadido creaciones de su cosecha, y supongo que la idea de incorporar un karaoke para deleite (o sufrimiento) de la clientela, también habrá salido de él. ¡Y a mi, que me gusta un Karaoke más que comer (y no es un dicho)!. ¡Cuanto tiempo sin ver uno!. La tentación fué grande, pero no eran horas para ponerme a cantar (y que conste que, feo es decirlo, pero lo hago muy bien) , y en éste caso pudo más la vergüenza que las ganas. No lo descarto para otra ocasión. Pero bueno, vamos a dejar el detalle del karaoke en segundo plano, y centrémonos en lo principal.

El Bodegón en sí dispone de tres estancias: unas cuantas mesas junto a la barra en la entrada, otras en un salón contiguo, donde se cocina, y donde también entraba mucha gente a recoger comida que habían encargado para llevar. Luego están unas pocas mesas en la zona destinada al Karaoke. Si no recuerdo mal, me comentó que tienen un local anexo preparado para celebraciones. La carta, como decía, es variada y combina la cocina típica de Bodegón (Asadura, Carne de cabra, Ropa Vieja, Bistec, Chuleta o Solomillo de cerdo, Carne fiesta ...) con otras creaciones como el Codillo de cerdo con salsa de mostaza, Langostinos salteados en salsa de queso parmesano, Huevos estrellados con cebolla y orégano, Solomillo fresco de cerdo relleno de langostinos con salsa de mango, o relleno de queso y chorizo palmero con salsa de parmesano. Hay bastante más donde elegir.

Nosotros nos decidimos por, una vez más, un poco de queso asado con mojos rojo y verde, muy rico. También estaba muy sabrosa la carne con papas, preparada con aceitunas y pasas, y con bastante regusto a tomate. Probamos unas estupendas croquetas de lomo embuchado con pimientos del piquillo, una buena Ropa Vieja, y finalizamos con un gran (por el tamaño) bistec de cerdo con papas fritas, muy bien hecho y tierno. De postre pedimos un buen Mousse de Chocolate, y, el único lunar del día: un Biscuit de almendra y sandía con chocolate caliente. Este postre, o llevaba mucho tiempo hecho, o los ingredientes no ligaron bien, o algo pasó, porque no tenía sabor, pese a mis intentos al removerlo con el chocolate, y tenía trozos de escarcha. Un pequeño borrón que no empaña una buena comida, y bien atendidos. Rematamos con café, de cafetera casera. Para beber, una cuarta de vino, seis refrescos y agua. Todo por poco más de 48 euros. Y me fuí sin cantar.

Dirección: Calle El Paso, 3. SANTA ÚRSULA.
Teléfono: 922-300 950

lunes, 24 de octubre de 2011

El Rincón

Ya he comentado aquí otras veces que, cuando salgo a comer, procuro evitar los enormes salones, preparados para grandes celebraciones, y más si se simultanean con dar de comer también a público en general. Sé que generalizar es injusto, pero acumulo más malas experiencias que buenas en éste tipo de sitios.

En ésta ocasión, queríamos visitar un restaurante que está en la carretera del Amparo, en Icod. Es un sitio relativamente pequeño, y cuando llegamos estaba completo, con un cumpleaños o algo parecido. Salimos, y como ya era un poco tarde, analizamos el panorama. Casi pegados, había dos restaurantes más. Descarté El Rincón por los motivos que expuse antes, y cuando decidíamos si entrar al otro, se nos acercó un señor, residente en la zona. Nos recomendó que fuéramos al Rincón, que era mejor y más barato. Al comentarle mis recelos con ése tipo de sitios grandes, nos contestó que ahí no iba ni a notar si había celebraciones. Así que decidimos hacerle caso al buen hombre.

La primera impresión fué buena. Entramos a un comedor de tamaño mediano, bien decorado, con la iluminación justa para conferirle al sitio una confortable tranquilidad. Este está destinado al público en general. Para las celebraciones dispone de un par de salones, totalmente independientes del comedor. Es un clásico de la zona, pues tiene más de veinticinco años de vida. La carta, basada en la cocina canaria, con bastante variedad para elegir, la pueden consultar (más o menos, cosas de la iluminación) aquí. En fin, un comedor acogedor, donde a mi parecer sobraba un detalle. En sitios como el que acabo de describir, no entiendo el papel de un televisor encendido, sin sonido además. Voy a concederles que quizá sea un poco maniático con el tema, y tampoco es que me moleste que esté ahí. Una vez dicho eso, también digo ¿qué sentido tiene, un Domingo a mediodía, en ése ambiente tan apacible, colocar sobre un expositor una exagerada pantalla, de no menos de cuarenta y seis pulgadas, vomitando vídeos (con la mala calidad "web", además), extraídos de "hastaloswebs.com", "elrellano.com", "malgusto.com", y páginas web similares?. Para el que no las conozca, no ofrecen precisamente paisajes relajantes para amenizar una comida. Como además, lo tenía justo frente a mí, mi atención (sin poderlo evitar, que uno es curioso como el que más), estaba más en las imágenes de los porrazos, frikis y "gracias" que ofrecía el televisor, que en los platos. Y en algunas mesas más alejadas, algunos estaban totalmente de espaldas a la mesa, viendo la tele. Repito, serán manías mías, pero no le encuentro el punto de concordancia.

Quizá estoy divagando para retrasar el hablar de la comida, motivo principal de la visita, y motivo principal también de mi decepción, y me sabe mal cuando no puedo hablar bien de ella. Pedimos un plato de Sopa para el niño, que andaba un poco pachucho, Chistorras, Ropa Vieja, Carne con papas, y un bistec de cerdo. Aclaro que siempre decimos que es para picar y que vayan sacando platos poco a poco. Pues bien, tras una espera más larga de lo habitual, nos trajeron todo a la vez (ese era el motivo del retraso, esperar a que estuvieran todos los platos listos), porque "no anotaron que era para picar".

Con todo aquello sobre la mesa no se iba a poder comer, así que pedimos que se llevaran por lo menos la mitad. Supongo que ello provocó que el bistec, que sirvieron al final, estuviera pasado de brasa, y seco. La sopa y la carne con papas estaban bien, sin más, y la chistorra estaba buenísima, muy sabrosa. Capítulo aparte merece la ropa vieja. Con una pinta extraordinaria, que invitaba a comérsela, algo tenía que pasar ése día en la cocina, porque es imposible que un sitio con ésa historia y experiencia pueda sacar ese plato, que ni siquiera podría calificar de malo. No tenía sabor a nada. Retenido un poco en el paladar, si acaso sabía a garbanzo de bote guisado sólo con agua y mucho, mucho laurel (y a lo mejor ni era de bote, ni llevaba laurel, pero ése era el sabor). En vista de como iba transcurriendo la cosa, optamos por no pedir nada más que la cuenta, que fue de poco más de 35€ (incluidos una cuarta de vino y unos cuatro refrescos), lamentar que ése Domingo el restaurante no tuviera el día, y añadir esta experiencia a las malas que comentaba al principio.

Al salir me fijé en que en un salón que está junto al comedor había bastante gente en una celebración, y creo que otra en un salón exterior. No se si sería ésa la razón. Estoy más que seguro de que no es lo habitual. Los años que lleva ahí, y la cantidad de gente que va lo demuestran, pero yo cuento lo que me ocurrió a mi ése día. Y bien que lo siento. Por terminar con algo positivo, el servicio fué bueno, nos atendieron bien, en ése sentido no se notó el ajetreo.

Dirección: Carretera al Amparo, 190. ICOD DE LOS VINOS.
Teléfono: 922-811 994

lunes, 17 de octubre de 2011

Aguamansa



Ahora que está pegando el calor más que en Agosto, ¡que bien se estaba en Aguamansa el otro día!. Subiendo por la Orotava se empezó a notar el fresquito, si bien es verdad que luego empezó a caer una niebla, cada vez más espesa, que casi no dejaba ver los alrededores. Íbamos buscando un restaurante en concreto, pero ante mi desconocimiento de la zona y la niebla, que ya parecía una cortina que ocultaba el paisaje, desistimos, y fuimos a parar a éste restaurante, del mismo nombre que la localidad, y que está bien visible desde la carretera general.

El sitio dispone de un buen aparcamiento, y antes de entrar tiene una terraza en línea con varias mesas tipo merendero, con sus sombrillitas, donde se tiene que estar de maravilla en los días de buen tiempo. Había gente allí disfrutando de la comida, a pesar de que estaba empeorando el día. Recomendable también quedarse en la terraza a aquellos especialmente sensibles a comer con la visión de cabezas de animalitos alrededor. Las paredes de terracota están cargadas de trofeos de caza, además de pinturas y otros aparejos ecuestres, dentro del estilo rústico del comedor interior. También llamaba la atención un pequeño espacio junto al aparcamiento, preparado para amarrar el caballo y dejarlo allí "estacionado" mientras el jinete se echa algo.

En cuanto a la carta, la dedica mayoritariamente a la cocina canaria, con sus potajes, sopas, gofio o carne de cabra, y carnes a la brasa, aunque destaca una de sus especialidades, Trucha a la Navarra, que sirven con papas arrugadas. Como la tenían a la vista en la entrada (por lo menos, los platos principales), se la he fotografiado y pueden verla aquí.

Nosotros probamos una pellita de gofio, preparada con miel y pasas, muy buena. Le siguió una fabada, también con un buen sabor en la salsa; El conejo en salmorejo estaba riquísimo, tanto el conejo como la salsa. La carne con papas, estupenda, tierna con su toque de verdurita, y, finalmente, un buen bistec de cerdo a la brasa, con lo que nos quedamos llenos, a pesar de que el plato de gofio y la fabada no eran de gran tamaño. De postre, uno de tres leches y un mousse de gofio. En la carta los anuncian como caseros, estaban muy buenos. Tienen bastantes postres para elegir, entre otros, mousses, tartas, flanes, quesillo, arroz con leche, natillas o nuestro frangollo. De beber, pedimos una cuarta de vino, unos cinco refrescos y agua. Pese a lo comentado de que algunas raciones no son muy grandes, no parece mal precio poco más de 43 euros por lo que comimos.

Dirección: Carretera General las Cañadas, Km. 15. Aguamansa
(LA OROTAVA) Teléfono: 922-330 638

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