sábado, 24 de septiembre de 2011

La Amistad

Como contrapunto al post anterior, hoy les traigo éste restaurante, de corte muy parecido, en cuanto a que también es un clásico de la zona, en éste caso de Ravelo, en El Sauzal, y que se pone de bote en bote, por lo menos ése Domingo. Aquí se comprueba que el que haya que atender a mucha gente no está reñido con la pausa en el servicio, el hacerlo a su ritmo, sin prisas.

Como decía, es un restaurante añejo, en un zona donde se concentran bastantes sitios donde elegir. Sitios que, por cierto, salvo uno o dos, se encontraban bastante vacíos. Después de recorrer unos cuantos por la carretera general, paramos en éste, a ver que tal estaba. Una vez dentro no nos encontramos con la imagen de sencillo Bodegón que aparentaba desde fuera: Pasando de la barra, entramos en un comedor, no muy grande, pero confortable y con amplias mesas, bien decorado, estilo rústico, con colores cálidos, adornos y plantas por las paredes y techos, donde (poniéndonos exquisitos) quizá lo único discordante era un prescindible televisor encendido colgado en la pared.

La carta, aparte de su especialidad en carnes a la brasa, ofrece un amplio abanico de platos, de los que detallo una muestra: Champiñones o setas preparados de diferentes formas, Ensaladas, Croquetas, Ensaladilla, Albóndigas en salsa, Morcillas, Salchichas o Pimientos de Padrón; Sopas, potajes o escaldón, además de Pulpo guisado, Chocos, Calamares o Bacalao encebollado. De carne, Cerdo y ternera, ya sea en bistec, chuleta o solomillo, a la brasa o con salsas a elegir, o también Pollo asado. Cuando llegamos estaría a medio aforo, pero en poco tiempo se llenó, y ya hubo que empezar a coger turno. Aún así, no notamos barullo, y, como decía, la comida nos fué llegando a su ritmo y en su momento. Había bastante personal encargándose del comedor, dando un servicio atento y amable.

Nosotros empezamos con un buen queso asado, bañado (casi sumergido) en un mojo muy bueno; Pedimos media ración de Garbanzas, pero estaban tan buenas que las repetimos; También pedimos media de Champiñones empanados, acompañados de salsa de aguacate. La media ración era bastante generosa, como podrán apreciar en la foto. Un buen platito de Carne fiesta precedió al rico bistec de cerdo a la brasa, muy tierno y sabroso. Tienen bastante variedad en postres, desde fresas con nata a Papaya con naranja, Nata con nueces, flan de la casa o tartas varias, hasta los preparados: Crema Catalana, Tarrinas o Helados. Nosotros pedimos un Quesillo casero, muy bueno, y mejor estaba lo que llaman "Smart" o algo así, una especie de flan de chocolate con galleta y caramelo. De beber, una cuartita de vino, unos cuatro refrescos y agua. Con dos cafés, la factura no llegó a 42€. Nos fuimos, y seguía llegando gente a coger turno. Por algo será.

Dirección: Calle Real Orotava, 64. RAVELO (EL SAUZAL).
Teléfono: 922-584 299

sábado, 17 de septiembre de 2011

La Cabaña


Debe ser un clásico de la zona. Siempre que he pasado por delante he visto bastante gente en la entrada, por éso nunca había parado allí. Ésta vez, que andábamos por Buenavista cuando se nos hizo la hora de comer, y ya que habíamos conseguido aparcamiento cerca, fuimos a ver que tal estaba. Efectivamente, se respiraba ambiente de sitio de toda la vida, con multitud de diplomas y certificados decorando las paredes, con olor a su especialidad, el pescado fresco, y al que, por lo menos los Domingos, va mucha, mucha gente.

También en ésta ocasión estaba ya lleno. El ajetreo era impresionante, y había gente esperando de pie junto a la pequeña barra de la entrada, ya que había que coger número. Era un poco agobiante estar allí. Al calor que hacía se le unía el que llegaba de la cocina, donde salían, además de los platos de los comedores, una cantidad asombrosa de pollos asados para llevar. Aquello no era un buen principio, ya he comentado aquí mis preferencias a la hora de elegir un sitio donde comer. Sopesamos el irnos a otro sitio más tranquilo, pero, dada la hora que era, decidimos, si no tardábamos mucho en coger mesa, quedarnos allí. Preguntamos a la encargada y me prometió que no tardaríamos mucho. Efectivamente, así fue. Luego pude comprobar porqué.

Dentro del comedor interior se estaba más tranquilo, y fresquito, gracias al aire acondicionado. Centrándonos en la comida, aparte del pescado, que se puede elegir de su expositor en la entrada, donde también había unas lapas enormes, su carta ofrece un poco de todo; queso frito, gambas al ajillo, ensaladas, sopas o potajes para entrar, o pulpo a la gallega, chocos, cherne a la plancha o en escabeche. De carne, solomillo en varias preparaciones, escalopes, chuleta o bistec de cerdo, albóndigas en salsa, o los comentados pollos asados. Fuera de carta ése día tenían Garbanzas. Les detallo lo que comimos nosotros, que les anticipo que, estando todo muy bueno, disfrutar de la comida fué otro cantar.

El que busque rapidez en el servicio, aquí tiene su sitio ideal. Ahí comprobé por qué tardé poco tiempo en coger mesa con toda la gente que había. Por primera vez veo un sitio que supera en rapidez a un restaurante chino. Si hubiera esperado un poco, con un sólo disparo de cámara hubiera fotografiado todos los platos que pedimos, ya que, en poco más de cinco minutos, estaban todos servidos en la mesa. A alguno le podrá parecer muy bien ésta rapidez, a mi no me gusta nada. Parecía que se trataba de sacar platos a toda velocidad, para que terminaras rápido y dejar así la mesa libre para otros clientes, o así lo percibí yo. Contando con que las mesas no son excesivamente grandes, que somos cuatro personas, y que a los platos hay que añadirle la bandeja de pan, refrescos, vasos, etc.., nos encontramos con un revoltijo en la mesa al que no sabíamos cómo meterle mano.

Empezamos como pudimos con la paella, en su punto; las croquetas de pescado estaban muy buenas. Pedimos un plato de calamares, del que vimos pasar unas fuentes con su ensaladita y papas fritas: a nosotros nos llegó lo que pedimos, unos calamares. No nos dijeron que las papas habia que pedirlas aparte, cosa que hicimos (ya teníamos un platito más). Al ver la factura final, me pareció un pelín excesivo 7 euros por ése plato de calamares, que suponen diez euros con las papas. Pedimos también unas papas arrugadas con mojo, muy buenas, como también estaba rica la carne con papas, muy sabrosa. De postre pedimos pudding de piña. También lo tenían de caramelo, así como mousse de chocolate y postres caseros. De beber, una cuarta de vino, unos cinco refrescos y agua. Rematamos con dos cafés, y pagamos poco más de cuarenta euros. No es mal precio para un picoteo, pero para lo que pedimos, me pareció un poco elevado. Y para lo que disfrutamos de la comida, mucho dinero. Lo siento, habrá gente a la que le guste (a la mayoría, a tenor de toda la gente que seguía entrando), y reitero que la comida estaba buena, y el servicio fué bueno (y rápido, rápido), pero uno, cuando sale a comer, no busca sólo llenar el estómago. En fin, una pequeña decepción.


Dirección: Calle el Puerto, 26. BUENAVISTA DEL NORTE
Teléfonos: 922-127 922 / 922-127 050

sábado, 3 de septiembre de 2011

Gran Tarajal

Últimamente hemos pillado muy buen tiempo por el Norte. Da gusto pasear con ése solecito brillando en un cielo sin una nube, y sin que haga tanto calor como para agobiarte. La temperatura perfecta para disfrutar del paisaje y de una buena comida. Nos encontrábamos por la parte Alta de La Orotava, camino de Aguamansa, y nos paramos aquí al pasar por éste restaurante, ya que vimos que tenía en la parte alta una pequeña terraza cubierta, donde poder comer con unas buenas vistas y casi al aire libre. Entramos a ver que tal.

La puerta de acceso a la azotea-terraza del restaurante estaba cerrada, supongo que para no tener que controlar por dos entradas diferentes, así que tuvimos que acceder por la entrada principal. El restaurante dispone de dos niveles: en la parte baja nos acoge una pequeña barra y un par de mesas, aunque en una estancia contigua había otra barra más grande, con bastante gente echándose unos vinos. En la planta superior está el que sería el comedor principal, más grande y con bastantes mesas. Para mi gusto, un poco apretado, y, en ésa hora en que ya se congregaba bastante gente, era un poco agobiante. La terraza cubierta perecía haber sido construida ex profeso en su momento como zona de fumadores. Ahí no había nadie todavía, y como el acceso desde el exterior estaba cerrado, para llegar a ella había que pasar, desde el comedor principal, a través de la cocina, y de un pequeño pasillo donde había unos estantes con útiles y productos de cocinar. Buena cosa ésta de que un restaurante no tenga problema en mostrar sus entrañas. Está diciendo "no hay nada que esconder". Se estaba muy a gusto y tranquilo, y ahí nos sentamos, aunque pensamos "a ver si, por estar aquí fuera, solos, y con el jaleo que tienen dentro, se van a olvidar de nosotros y vamos a estar aquí una eternidad". Ni mucho menos. El servicio fué muy rápido, tanto a la hora de coger el pedido, como al ir sirviendo los platos, con un trato muy amable y atento del personal que allí trabaja. Bastante personal, por cierto.

Su carta es amplia y variada, hay un poco de todo: Entrantes fríos y calientes, carnes, pescados, ensaladas, sopas, potajes, pastas, arroz... todo bien presentado en la puerta de entrada, como debe ser. Aquí pueden verla con detalle. Destaco desde ya que, además de que todo lo que comimos estaba muy bueno, nos sorprendió la presentación de los platos, la terminación, y la vajilla en la que venían. Ya por la vista nos tenían ganados. Y también resaltar que las medias raciones de algunos platos son bastante generosas, con lo que, para un buen picoteo, son suficientes.

Esto fue lo que comimos: Media ración de Asadura, buena como hacía tiemo no probaba; otra media de Garbanzas, también muy ricas: Queso ahumado asado, con mojos verde, rojo, salsa de arándanos y miel. Exquisito, y con una pinta que pueden ver en la foto; La ya clásica ensaladilla, casera y fresca; Un pulpito guisado con papas arrugadas, quizá el plato más flojo. Sin estar malo, le faltaba algo de sabor al pulpo. Y para acabar, un estupendo bistec de cerdo con papas fritas, que tuvieron el detalle de servir ya troceado, al ver que todo lo pedimos para picar y compartir. Muy buena comida, que rematamos con un fresco y rico trozo de tarta de limón, y unos helados. Para beber, nuestra cuartita de vino, y unos seis refrescos. Unos cafés, y a disfrutar de la tranquilidad un ratito más, ya con más gente en ése comedor. Nos encantó el sitio, y pagamos por todo poco más de 47 euros. De vuelta a casa, paramos una vez más en el mirador de Humboldt. ¡Que bien se está allí tomando algo en un día como ése, disfrutando de la espléndida panorámica!.

Dirección: Camino Polo-Los Pinos 128. LA OROTAVA.
Teléfono: 922-332 194

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