lunes, 24 de octubre de 2011

El Rincón

Ya he comentado aquí otras veces que, cuando salgo a comer, procuro evitar los enormes salones, preparados para grandes celebraciones, y más si se simultanean con dar de comer también a público en general. Sé que generalizar es injusto, pero acumulo más malas experiencias que buenas en éste tipo de sitios.

En ésta ocasión, queríamos visitar un restaurante que está en la carretera del Amparo, en Icod. Es un sitio relativamente pequeño, y cuando llegamos estaba completo, con un cumpleaños o algo parecido. Salimos, y como ya era un poco tarde, analizamos el panorama. Casi pegados, había dos restaurantes más. Descarté El Rincón por los motivos que expuse antes, y cuando decidíamos si entrar al otro, se nos acercó un señor, residente en la zona. Nos recomendó que fuéramos al Rincón, que era mejor y más barato. Al comentarle mis recelos con ése tipo de sitios grandes, nos contestó que ahí no iba ni a notar si había celebraciones. Así que decidimos hacerle caso al buen hombre.

La primera impresión fué buena. Entramos a un comedor de tamaño mediano, bien decorado, con la iluminación justa para conferirle al sitio una confortable tranquilidad. Este está destinado al público en general. Para las celebraciones dispone de un par de salones, totalmente independientes del comedor. Es un clásico de la zona, pues tiene más de veinticinco años de vida. La carta, basada en la cocina canaria, con bastante variedad para elegir, la pueden consultar (más o menos, cosas de la iluminación) aquí. En fin, un comedor acogedor, donde a mi parecer sobraba un detalle. En sitios como el que acabo de describir, no entiendo el papel de un televisor encendido, sin sonido además. Voy a concederles que quizá sea un poco maniático con el tema, y tampoco es que me moleste que esté ahí. Una vez dicho eso, también digo ¿qué sentido tiene, un Domingo a mediodía, en ése ambiente tan apacible, colocar sobre un expositor una exagerada pantalla, de no menos de cuarenta y seis pulgadas, vomitando vídeos (con la mala calidad "web", además), extraídos de "hastaloswebs.com", "elrellano.com", "malgusto.com", y páginas web similares?. Para el que no las conozca, no ofrecen precisamente paisajes relajantes para amenizar una comida. Como además, lo tenía justo frente a mí, mi atención (sin poderlo evitar, que uno es curioso como el que más), estaba más en las imágenes de los porrazos, frikis y "gracias" que ofrecía el televisor, que en los platos. Y en algunas mesas más alejadas, algunos estaban totalmente de espaldas a la mesa, viendo la tele. Repito, serán manías mías, pero no le encuentro el punto de concordancia.

Quizá estoy divagando para retrasar el hablar de la comida, motivo principal de la visita, y motivo principal también de mi decepción, y me sabe mal cuando no puedo hablar bien de ella. Pedimos un plato de Sopa para el niño, que andaba un poco pachucho, Chistorras, Ropa Vieja, Carne con papas, y un bistec de cerdo. Aclaro que siempre decimos que es para picar y que vayan sacando platos poco a poco. Pues bien, tras una espera más larga de lo habitual, nos trajeron todo a la vez (ese era el motivo del retraso, esperar a que estuvieran todos los platos listos), porque "no anotaron que era para picar".

Con todo aquello sobre la mesa no se iba a poder comer, así que pedimos que se llevaran por lo menos la mitad. Supongo que ello provocó que el bistec, que sirvieron al final, estuviera pasado de brasa, y seco. La sopa y la carne con papas estaban bien, sin más, y la chistorra estaba buenísima, muy sabrosa. Capítulo aparte merece la ropa vieja. Con una pinta extraordinaria, que invitaba a comérsela, algo tenía que pasar ése día en la cocina, porque es imposible que un sitio con ésa historia y experiencia pueda sacar ese plato, que ni siquiera podría calificar de malo. No tenía sabor a nada. Retenido un poco en el paladar, si acaso sabía a garbanzo de bote guisado sólo con agua y mucho, mucho laurel (y a lo mejor ni era de bote, ni llevaba laurel, pero ése era el sabor). En vista de como iba transcurriendo la cosa, optamos por no pedir nada más que la cuenta, que fue de poco más de 35€ (incluidos una cuarta de vino y unos cuatro refrescos), lamentar que ése Domingo el restaurante no tuviera el día, y añadir esta experiencia a las malas que comentaba al principio.

Al salir me fijé en que en un salón que está junto al comedor había bastante gente en una celebración, y creo que otra en un salón exterior. No se si sería ésa la razón. Estoy más que seguro de que no es lo habitual. Los años que lleva ahí, y la cantidad de gente que va lo demuestran, pero yo cuento lo que me ocurrió a mi ése día. Y bien que lo siento. Por terminar con algo positivo, el servicio fué bueno, nos atendieron bien, en ése sentido no se notó el ajetreo.

Dirección: Carretera al Amparo, 190. ICOD DE LOS VINOS.
Teléfono: 922-811 994
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