miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Parral (Casa Lola)

El pasado día 11 finalizó la Ruta de la tapa de Güimar, dedicada éste año, y por tanto, ingrediente obligatorio de las tapas del concurso, a la Batata. Esta fórmula de las Rutas de la tapa han brotado como hongos por toda la isla, señal de que gusta a todos, y de que debe ser rentable para los negocios de un modo u otro. Por eso aprovecho para dejar aquí un comentario sobre el tema.

Recuerdo a las primeras que fuí, en las que creo que bebida y tapa costaban menos de dos euros. Uno entraba a probar una tapa, y te la enseñaban orgullosos, te la explicaban, y allí se notaba un barullo de gente tapeando que daba gusto. Por lo que he podido ver, con el paso del tiempo, ésta alegría ha sido inversamente proporcional a los precios.

A medida que se ha ido incrementando el precio, (he visto anunciada alguna por 4€), se han ido introduciendo cambios en su desarrollo, cambios justificables para adaptarlas a la necesidad de negocio del local, pero que creo restan posibilidades a los clientes, como establecer unos horarios donde se sirven, o delimitar zonas en el local donde se pueden tomar. Como digo, aunque no los comparta, son cambios entendibles en la operativa. No es eso lo que me preocupa, sino el ánimo con que afrontan algunos negocios participar en éstos eventos: De alguno he salido con la impresión de que no les interesa participar, y que lo hacen por aparecer en el folleto, e intentan cubrir el expediente sin muchas ganas. En casos extremos, he visto poner casi cara de desagrado cuando ven que lo que pides es la tapa, o directamente no hacerlas (o decir que no les queda, que viene a ser lo mismo). Afortunadamente son (aún) gotas aisladas en el mar de rutas que pueblan la isla, pero si es cierto que noto que ésa chispa inicial se va difuminando. Por éso lo comento aquí, con ánimo constructivo, y pido a los participantes de próximas rutas un poquito de por favor, que no dejen que se desvirtúe esta buena idea (y buena inversión publicitaria, en mi opinión). Por cierto, que yo me haya enterado, ahora las más próximas son en Granadilla - ver aquí -, en la isla baja - ver aquí -, y en Los Realejos - ver aquí -. Esta "breve" reflexión tiene un botón más de muestra en éste post de hoy.

Aunque no vaya a las rutas, aprovecho los "rutómetros" que publican para ver direcciones y conocer sitios nuevos. Nos gustó este, y llamé para ver que platos preparaban. Ya al comentarle lo de que lo había visto en el folleto, nos advirtió de que ése día no era el más indicado para lo de la tapa, ya que esperaba un par de mesas grandes. Como mi interés no era la tapa, sino lo demás, allí nos fuimos.

Es fácil llegar, aunque no está en una calle principal. Al entrar sorprende gratamente que no es el sitio pequeño que aparenta cuando se ve desde la calle. Está en los bajos de una casa, pero con mucha iluminación natural, que apreciamos ya al bajar la rampa de la entrada, adornada con plantas y con un techo de cañizo que deja pasar mucha luz exterior. En las diferentes zonas predomina estilo rústico de casa rural, donde se observa, junto a las mesas del comedor, una encimera (o "poyo" que decimos aquí) de cocina con su fregadero y sus utensilios, o sus mesas con bancos sin respaldo, combinado con unos "sillones" de hormigón con cojines del pequeño comedor junto a la barra. Se respiraba bastante tranquilidad a pesar de que se fué llenando.

El sitio es bastante conocido en la zona, y bastantes reconocidos sus pollos asados. Además, preparan, entre otras cosas, Ensaladas, Chocos asados, Bacalao encebollado, Bistec o Chuleta de cerdo, Costillas o queso de la zona. Como decía, un sitio tranquilo, y con un buen servicio inicial, que se iba diluyendo a medida que venían más mesas. Sin llegar a ser desesperante, si que había que armarse de paciencia para la espera. Menos mal que el ambiente se prestaba a la charla, y los platos que iban cayendo estaban bastante buenos. Como el Escaldón, o las Croquetas, muy ricas a pesar del aspecto. También nos gustaron las Garbanzas, y, lo mejor, el Conejo en salmorejo, con una salsa espesita y muy sabrosa. En los postres es donde bajó un poco el nivel: la tarta casera no entraba mucho por la vista, pero estaba buena. El mousse de limón, que ya nos advirtió al traerlo que no les había espesado lo suficiente, efectivamente, parecía más un batido que un mousse, pero como batido sabía bien. Para beber, una cuarta de vino, seis refrescos y agua. Comimos bien, bastante bien diría yo, en un sitio agradable, y la atención fué amable, pese a la tardanza comentada. Sin embargo salimos con esa sensación de no estar satisfechos del todo. Y de la tapa nos olvidamos. Literalmente y en pretérito perfecto simple. La habíamos pedido, pero se olvidaron de servirla, y nosotros de reclamarla. Cuando nos acordamos, estábamos ya pagando la factura, de poco más de 43€. No era la razón de la visita, pero, una vez allí nos hubiera gustado probarla.

Dirección: Calle La Amistad, 65. La Hoya (GÜIMAR)
Teléfono: 922-511 667 Imprimir artículo

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