sábado, 21 de abril de 2012

Bodegón 7 islas

Con lo que a mi me gusta comer al aire libre, disfrutar de la comida en un sitio abierto, y más si el día acompaña, me encantó la experiencia de estar en este original "Bodegón". Con un día espléndido, unas vistas excepcionales, en plena naturaleza, con la comodidad de los sitios abiertos, pero en la intimidad de un comedor privado. Si quiere tener por un rato una casita en el monte (pequeñita, eso si, y solo para comer), acérquese a este peculiar restaurante.

Está en La Guancha (donde, por cierto, hay Ruta de la Tapa hasta el día 29 de este mes), junto a una finca llamada La Sorriba. Es fácil llegar, no hay que recorrer mucho trecho desde la carretera general. Como referencia, el Bar Stop, que está en la Carretera La Guancha-Icod. Girar a la izquierda y luego ya todo recto. Está bien señalizado, y tiene buen aparcamiento cerca, además de otro ya dentro de la finca. Cuando uno entra, no parece un restaurante, más bien un camping con barbacoa. El sitio no es muy grande, está todo al aire libre, el suelo es de tierra y picón, y desde allí se disfruta de unas vistas estupendas. La particularidad de este restaurante, es que, además de unas mesas con sus sombrillas repartidas por la zona, tiene siete comedores privados, dentro de unas acogedoras casitas de madera, cada una con el nombre de una de nuestras islas (también están La Graciosa y San Borondón, pero ésas están destinadas para aseos, lo que en lenguaje "chanante" sería "descomer"). Son de diferentes tamaños, y pueden albergar hasta ocho comensales. Hay que ir prontito para coger alguna isla. Nosotros tuvimos que esperar, en una de las mesas hechas sobre barricas, haciendo tiempo con unas cervecitas.
Por supuesto, la especialidad es la carne a la brasa. En el centro y a la vista, en una especie de chiringuito, la cocina, y la parrilla, donde sudaban la gota gorda preparando la carne, con una buena pinta que invitaba a comerla. Al fondo disponen de una pequeña barra, que se utilizaba más como zona de trabajo de los camareros que para clientes. En la carta, además de su especialidad, unas cuantas cosas para picar. No es muy extensa, pero suficiente para salir lleno con un buen picoteo. Aquí pueden ver el detalle de lo que ofrecen y sus precios.

No tardamos mucho en conseguir casa (mesa). Nos tocó La Gomera. La verdad es que se está muy a gusto en ésa confortable casita, en la intimidad, con la familia. Imagino lo bonito que debe ser ir de cena. Pedimos para picar un plato de queso asado, muy bueno y sabroso, con su mojo y miel; También un platito de Garbanzas y otro de Fabada, que también estaban muy buenas. Terminamos con una parrillada. La pedimos para dos, a pesar de ser cuatro (o tres y medio), ya que con lo que habíamos comido, y viendo lo colmadas que son, era suficiente, de hecho nos quedamos llenos. Muy buena la carne, variada, además de morcilla, chistorras, salchichas y pimientos asados. Contundente, y con un plato de papas fritas que estaban muy sabrosas y con un color estupendo.

Como decía, nos quedamos más que llenos con lo que les he detallado. El servicio fué muy bueno, los platos llegaron a su tiempo, y siempre había alguien que se asomaba a nuestra puerta a ver si faltaba algo. Terminamos probando sus postres caseros, el Quesillo y la Tarta de galleta. Muy ricos los dos. Para beber, una cuarta de vino, unos cinco refrescos y agua. Un ratito de charla con el café (no mucho, que había gente esperando todavía), y salimos muy a gusto, por unos 47 euros. Una grata experiencia que recomiendo. Y ¡Hala Madrid! que hoy hay clásico, pero no voy a comentar nada. Sólo que cada vez me gusta menos la deriva que está tomando la otrora sana rivalidad Madrid-Barça y viceversa. La estoy echando de menos.


Dirección: Finca La Sorriba. Las Longueras. LA GUANCHA
Teléfono: 922-828 343

sábado, 14 de abril de 2012

El Lagar del Abuelito


Situación privilegiada, en un entorno tranquilo y rural con unas vistas estupendas. Instalaciones excelentes para pasar un buen rato, tanto dentro como en el exterior. Comida espectacular, cocina canaria y creativa, acompañada de un buen servicio. ¿Que más se puede pedir?. Pues que sea barato. Hombre, partiendo de la base de que esto no es un guachinche, y de que la cocina creativa, barata, yo creo que por definición, no puede ser, en mi opinión, para lo que ofrecen, el precio está bastante ajustado. Echando un vistazo a la carta encontramos por ejemplo un Revuelto de ajetes tiernos con atún y piquillos por 5,50 euros, o unos huevos rotos (riquísimos), por 6,50. Incluso por el Secreto Ibérico he pagado más en un Guachinche (seguramente la ración sería mas generosa). En general, los precios están en la media de una tasca, y, por lo menos lo que comimos nosotros, compensaba cada euro.

He empezado casi por el final, hablando de los precios, para que no se me asusten de entrada. Yo también lo tenía por un sitio caro (más caro), pero, aunque esté un poco por encima de la media que nos gusta en este blog, y más con la dichosa crisis, alguna que otra vez (si se puede), vale la pena dejarse caer por un sitio como éste, a disfrutar de una buena comida. Y siempre sale más a cuenta ir de picoteo, compartiendo, así podremos probar delicias como las que ofrecen aquí, por un buen precio. Pero empecemos como de costumbre.

Como decía, está situado en un rincón tranquilo y elevado de la Cruz Santa, desde donde disfrutar de las vistas. Tiene aparcamiento propio, y junto a éste, unas cuantas mesas en la terraza, al lado del lagar que da nombre al sitio. También en el exterior dispone de una zona para disfrute de los más pequeños, con juegos y columpios. Además, el día acompañaba, con un Sol espléndido. Al entrar encontré un comedor estilo rústico, acogedor, y más pequeño de lo que esperaba, viendo las instalaciones desde fuera. Disponen de otro salón mayor, para celebraciones y eventos.

Como ya he comentado, ofrecen cocina canaria, creativa, con platos que cautivan ya al primer vistazo, y que se confirma al llevárnoslo al paladar, como pudimos comprobar después. Ya les he detallado algunos platos antes, y les resalto, además de lo que probamos nosotros, otras cosas que me llamaron la atención de su carta, como una Tortilla de aguacate con cebolla y gambas, un Pulpo y calamar salteados con garbanzas y papas, o un Solomillo de cerdo glaseado con castañas y miel de palma. Podría seguir, pero me quedaría una retahíla muy larga. Hay bastantes platos más, y todos con una combinación de ingredientes que hacen la boca agua. Para los peques, menú infantil (Escalope de pollo o croquetas).

Esa combinación de ingredientes, de sabores, la pudimos degustar en lo que probamos: Desde las croquetas "del abuelito" de plátano, o esas empanadillas de queso con dulce de guayabo, que no había probado antes, y que estaban deliciosas; y ¡qué sensación en el paladar la ensalada de quesos con frutos secos!, con el crujiente que le proporciona el millo picadito; Probamos también unos huevos rotos muy ricos con su chorizo, y con el toque que contrastaba muy bien, de la morcilla dulce. Y la primera vez que pruebo un conejo en salmorejo preparado de esa manera: todo carne, nada de huesos (al contrario que en otros sitios). Lo sirven desmenuzado, a modo de "conejo mechado", y coronado por una crujiente y sabrosa hoja de espinaca. ¡Qué rico!. Bueno, por ponerle una pega, para que no se nos lo crea del todo el chef, eché de menos lo que más me gusta del conejo en salmorejo: la salsa. Estaba muy buena, pero no había mucha. A lo mejor afea el plato el poner un poco más de salsa, pero es que a mi me encanta un sopeteo. No obstante, mereció la pena renunciar a ese placer por probar esa versión del plato.

Los postres, de creación casera, siguen la misma línea de los platos: vistosos y muy ricos. El mousse de gofio, sabor a gofio puro, con su millo picadito por encima. El otro postre que probamos lo he puesto como mousse de chocolate, aunque llevaba algo más, que sinceramente no recuerdo, y en la factura final solo reflejaba "postre". Eso sí, estaba muy bueno, y de aspecto lo pueden comprobar en la foto (recuerden que pueden ampliarlas haciendo click sobre ellas). Para beber, nuestra cuartita de vino, con seis refrescos y agua. Después de lo que les he contado, y haciendo memoria de otros sitios en los que he comido bastante peor pagando casi lo mismo (de ahí mi comentario inicial), me parecen muy bien los poco más de 57 euros que nos costó saborear un poco de su rica cocina, y es un sitio que recomiendo visitar. Uno de los mejores en los que he estado este año.


Dirección: C/Calzadilla s/n. esquina C/Casa Higa. La Cruz Santa
(LOS REALEJOS). Teléfono: 922-346631

martes, 10 de abril de 2012

El Paraíso


Lo habíamos visto casi recién abierto (más bien reabierto) hace un tiempo, y estuvimos a punto de entrar, pero al final acabamos entrando en otro que está cerca ( y del que no guardo un buen recuerdo). Como nos agradó la pinta que tenía, del clásico bodegón que tanto nos gusta, lo anotamos para volver cuando se terciara. Un día que andábamos por Icod, lo recordamos, y entramos a probar.

Tiene una pequeña zona de aparcamiento en la entrada, y tampoco es complicado aparcar por las cercanías. Como decía, el amplio comedor, decorado de forma sencilla, ofrece el aspecto de Bodegón, de comida casera, ofreciendo una carta de no muchos platos, pero que abarcan un poco de todo: platos de cuchara, carne, y del mar. Aquí pueden ver el detalle de lo que ofrecen. No había mucha gente, pero si unas cuantas mesitas, e iban entrando grupitos de gente mayor, no sé si de la zona o de fuera. Tengo una teoría, seguramente extraña y peregrina, y es que si un sitio es frecuentado los Domingos por nuestros mayores, es porque allí se debe comer bien y barato. Teoría sostenida en que alguien tan "viajado" en paseos por los diferentes sitios, y que, en general, maneja un presupuesto ajustado, ya "conoce", como decimos aquí, dónde ir sobre seguro a dejarse los cuartos. Casi siempre acierto. Casi siempre.

Cuando utilizamos la expresión "comida casera", nos referimos normalmente a un tipo de cocina hecha como en casa, sana y económica, y lo asociamos a algo rico y sabroso. No fué el caso de este restaurante. Sí se podría decir que tenía ese aire casero de no dar demasiada importancia a la presentación de los platos, y también que es un sitio con buenos precios. Lo que comimos y bebimos no llegó a 30 euros, bien es cierto que las raciones no son muy grandes. Pero, salvo las chistorras, que estaban muy buenas, el resto carecía de sabor, sobre todo los platos de cuchara. No digo falta de sal, que también, sino de sabor. Eso sí, la carne estaba tierna, tanto la carne con papas como el bistec, pero en general nos quedamos con la sensación de no estar comiendo bien, y no pedimos más. Acompañamos con una cuarta de vino, cuatro refrescos y café. El servicio fué amable y atento, nada que decir en ése sentido, pero lo cierto es que no salimos contentos. Sería cosa de ése día, pero desde luego esa zona no se me da bien, van dos chascos en menos de 50 metros.
Dirección: Carretera General El Amparo. ICOD DE LOS VINOS
Teléfono: 922-811 809

domingo, 1 de abril de 2012

Trasmallo


Con ese nombre y estando en Garachico, ya pueden imaginar cual será la especialidad de éste restaurante. No me había planteado antes entrar, a pesar de que me gustaba la pinta que tenía el sitio, ahí en lo alto, seguro que con unas vistas estupendas. Y no me lo había planteado por dos razones: una, que yo soy más de carne que de pescado, aunque de vez en cuando cae alguno. La otra razón es que siempre que pasaba por delante lo veía lleno, tanto de gente arriba, como fuera o en el bar que hay en la parte baja, esperando. Casualmente este día, íbamos a otro sitio por la zona de Buenavista, y al pasar por delante no había casi nadie (era temprano aún). Una vez en Buenavista encontramos el sitio cerrado, y decidimos pasarnos otra vez por Garachico, a ver como estaba de gente. Al llegar, no vimos mucho movimiento, así que entramos a curiosear.

Después de hacer unas cuantas maniobras para poder aparcar en la pequeña zona que hay en la entrada (alguno pensó que el espacio era sólo para su coche), el encargado, muy amable, me dijo que cuentan con otro aparcamiento en la parte de atrás, recorriendo un pequeño trecho de carretera. Al acceder al restaurante, en la parte alta, me encontré con un comedor mas pequeño de lo que esperaba, con mesas muy juntitas, para aprovechar el espacio, pero confortable. Una de las paredes, casi por completo de cristal, hacía que pareciera más amplio el comedor, y efectivamente, ofrecía unas estupendas vistas de la costa de Garachico. Estaba a medio aforo, pero en poco tiempo se llenó por completo.

Evidentemente, la especialidad es el pescado fresco y el marisco, aunque también ofrece un poco de carne. Aquí tienen lo que destacan en la entrada. No nos apetecía mucho pedir pescado, así que pedimos otras cosas, pero la verdad es que, viendo después algunos de los que sirvieron en una mesa contigua a la nuestra, nos arrepentimos de no haberlo hecho. ¡Que pinta!. Aquel pescado a la espalda parecía un entrecot de los gruesos. Y aquello olía que alimentaba, igual que las tremendas sopas de marisco que también tomaron.

Nos recomendaron un vinito blanco para acompañar, y la verdad es que estaba muy bueno, bajaba muy bien. Nos bebimos medio litrito, y si no llega a ser porque había que conducir de vuelta hasta Santa Cruz, hubiera caído por lo menos otra cuarta. Empezamos con un buen platito de Ensaladilla casera; Unas Croquetas de pescado, también muy ricas; Unos crujientes Calamares a la romana, con sus papas fritas, y un platito de Pulpo guisado, con papas arrugadas, y su pimienta. Con estos platos nos quedamos satisfechos. Los postres tenían buena pinta, y los que probamos estaban realmente buenos: una tarta de café y una de piña y limón. De beber, además del medio litro de vino, unos cuatro refrescos y agua. Terminamos con dos cafés, y la cuenta fué de unos 44 euros. Cuando nos fuimos ya había gente haciendo cola para coger mesa. No me extraña.


Dirección: Carretera General Las Cruces. GARACHICO
Teléfono: 922-830 274

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